En primer lugar, queremos destacar nuestra propuesta de acuerdos de convivencia para los encuentros que habitamos desde TeknoKasa, tanto digitales como físicos. Una serie de invitaciones a cómo cuidarnos para seguir evolucionando juntes. Entendiendo cuidar como cubrir las necesidades de todes. Asimismo, queremos señalar la importancia de la siguiente serie de principios y valores en los que nos basamos.
Tenemos una óptica interseccional. Todas las luchas son necesarias y es necesario unir fuerzas en base al respeto y el aprendizaje mutuo, reconociendo los propios privilegios, compartiéndolos, renegando, y luchando contra los privilegios de otros, y por la justicia social y la equidad. Queremos contribuir al trabajo que están realizando colectivos implicados en:
No queremos contribuir a variantes de estas luchas absorbidas por el capitalismo (liberales, mercantilizadas) o por el Estado (institucionalizadas)
Si formas parte de una colectiva y quieres contactar con nosotres para un acompañamiento tecnológico. Queremos mapear las necesidades técnicas y tecnológicas en los movimientos sociales. Si tuvieses unes hackers en tu colectiva o movimiento, ¿qué les pedirías?
En el centro de Madrid, rodeados por una ciudad cada vez más vigilada, privatizada y gobernada por algoritmos opacos, nos organizamos para abrir un espacio de reflexión y acción en torno a la tecnología.
No partimos de una posición de rechazo a la técnica. La usamos, la necesitamos, la atravesamos. Pero tampoco aceptamos sin más el relato dominante que la presenta como neutra, inevitable o exclusivamente al servicio del mercado. Sabemos que la tecnología participa activamente en la producción de subjetividad, que moldea nuestros cuerpos, nuestros tiempos, nuestros modos de habitar el mundo. Por eso, pensarla críticamente es una necesidad política.
Nos interesa una tecnopolítica situada: no hablar de la tecnología en abstracto, sino pensar desde nuestras condiciones concretas de vida y desde nuestros territorios. Desde el uso cotidiano de plataformas hasta la infraestructura que sostiene internet. Desde la forma en que se nos exige ser siempre productivos y visibles, hasta las decisiones que toma una IA entrenada con sesgos estructurales. Queremos abrir esas cajas negras.
Frente a la lógica de la delegación y la dependencia tecnológica, afirmamos la necesidad de generar soberanía: saber cómo funcionan las herramientas que usamos, poder intervenir en ellas, modificarlas, apropiárnoslas. No para convertirnos en expertos, sino para reducir la distancia entre quienes diseñan la tecnología y quienes la usamos.
Pensamos la tecnopolítica como una práctica colectiva: un ejercicio de aprendizaje mutuo, de construcción de saberes accesibles, de creación de infraestructuras autónomas y de imaginación de otros futuros posibles. No nos interesa evangelizar ni ofrecer soluciones acabadas. Nos interesa abrir problemas, compartir preguntas, crear condiciones para que el deseo técnico no quede capturado por las lógicas del capital.
Desde Teknokasa, apostamos por una reapropiación crítica y creativa de la tecnología. Un trabajo lento, situado y colaborativo. Un gesto cotidiano de resistencia y cuidado.